A todo el mundo le gustan las velas aromáticas, y a mi también. Lo que no me hace tanta gracia son las velas de parafina, y en general siempre he evitado comprarlas de este material, con lo que la mayoría de las que veía por ahí quedaban descartadas de entrada. Hasta que entré en Cerabella, una tienda de Barcelona dedicada a las velas.
Siendo sinceros, la tienda lleva ahí toda la vida, pero hasta hace poco nunca había entrado. Tienen varias tiendas en la ciudad, pero la que yo tengo más vista es la de calle Boters, tocando a la catedral del Barcelona. Podéis consultar los puntos de venta en su web.
A decir verdad, es una tienda histórica de la ciudad. La primera tienda abrió hace 150 años, como un pequeño obrador en el barrio del Raval, y fue aguantado el paso de los años hasta hoy. La fábrica se movió fuera de Barcelona (a Sentmenat) pero no se puede negar que es una marca con una larga trayectoria.
Tienen velas de todo tipo y tamaño, desde velitas de cumpleaños a cirios, pasando por velas XXL para jardines y hasta velas souvenir de Barcelona. Pero las que me llamaron la atención fueron las de olor. Tienen disponibles varias gamas y todas huelen genial, aunque las que me han sorprendido tanto por su intensidad como por su duración han sido las de la gama "Chocolats et Confiserie".
Son velas que se presentan en tarros de cristal con tapa, que simulan ser botes de mermelada o similar con una etiqueta con un toque muy vintage. Todos los aromas de esta colección son más bien dulces y yo he probado dos de ellas, galleta con chocolate y cupcake de té con nata.
Las dos tienen un olor espectacular, sólo hace falta tenerlas encendidas cinco minutos para que toda la habitación se impregne del aroma de la vela e incluso después de apagadas, el olor permanece.
Y como remate, la cera es de origen vegetal. No sé si todas las que venden lo son, pero sí que todas las velas aromáticas que estuve mirando tenían este tipo de cera. Hay otros formatos y otros tipos de olores que no he probado, pero busques lo que busques creo que vale la pena pasarse a cotillear por la tienda.

















